9 imágenes de referencia · fuente: Discogs · ← → para navegar
9 imágenes de referencia · fuente: Discogs
Finales de los setenta y principios de los ochenta. El disco estaba en su punto más alto, el hip hop empezaba a asomar la cabeza en Nueva York y, entre Kingston y Londres, los productores jamaicanos hacían algo muy suyo con todo aquello: coger los hits que sonaban en las pistas y pasarlos por el filtro del reggae. No como parodia ni como homenaje, sino como una manera natural de escuchar la música que venía de fuera. Soul Jazz reúne aquí trece de esas versiones. Ring My Bell, Don't Stop Till You Get Enough, I'm Every Woman, Rapper's Delight, Upside Down. Canciones que casi todo el mundo reconoce, transformadas por bajos que se hunden más, ritmos que se abren y una forma distinta de entender el groove. Lo interesante no está en la comparación con los originales, sino en cómo funcionan estas versiones por sí solas: como piezas de baile que buscan otra cadera, otro tempo, otra manera de moverse. Escuchado hoy, el disco funciona como un puente entre escenas que solemos pensar por separado. Y como recordatorio de que el reggae de aquellos años estaba escuchando todo lo que sonaba alrededor.