
Hamid El Shaeri llegó a El Cairo desde Libia a comienzos de los ochenta con una idea bastante clara: la música árabe podía sonar distinta.
En los años que cubre esta compilación, entre 1983 y 1988, publicó una serie de discos para el sello Slam! que ayudaron a abrir el camino de lo que después se conocería como al jeel, una forma de pop egipcio que dejaba entrar sintetizadores, cajas de ritmos y una sensibilidad más cercana al synth-pop europeo que a la tradición del cine cairota.